Es la hora de jugar ♪

12 de octubre de 2008


En un primer momento hasta parece cómodo. Que cómodo estar solos. Que cómodo no tener que dar cuentas de tus actos. Que cómodo no tener que compartir, ni pedir, ni tener en cuenta a alguien más. Que cómodo no preguntar y que no te pregunten. No tener horarios, no tener que acordarse si le gusta o no le gusta... Nos parece que la soledad es sinónimo de libertad.. Hasta que tratamos de encender la luz y no hay luz. Encender el fósforo y no prende.

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