Es la hora de jugar ♪

11 de septiembre de 2009

Te dejo con tu vida, tu trabajo, tu gente con tus puestas de sol y tus amaneceres, sembrando tu confianza. Te dejo junto al mundo derrotando imposibles, segura sin seguro. Te dejo frente al mar
descifrándote sola, sin mi pregunta a ciegas, sin mi respuesta rota. Te dejo sin mis dudas pobres y malheridas, sin mis inmadureces, sin mi veteranía. Pero tampoco creas a pie juntillas todo, no creas nunca creas este falso abandono. Estaré donde menos lo esperes; por ejemplo en un árbol añoso de oscuros cabeceos, estaré en un lejano horizonte sin horas, en la huella del tacto en tu sombra y mi sombra estaré repartido en cuatro o cinco pibes de esos que vos mirás y enseguida te siguen. Y ojalá pueda estar de tu sueño en la red esperando tus ojos y mirandoté.

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