Es la hora de jugar ♪

27 de julio de 2008

El amargo crónico solo notaba su enfermedad una vez por semana: en las tardes de domingo. En esos momentos, que no tenia el trabajo o la rutina para aliviar los síntomas, notaba que alguna cosa andaba mal, ya que la paz de aquellas tardes le resulta infernal, el tiempo no pasaba nunca y una constante irritación se manifestaba sin tapujos.

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