
Si un loco me preguntara para qué sirve una corbata, yo tendría que responderle: para absolutamente nada. Ni siquiera para adornar, porque hoy en día se ha tornado en el símbolo de la esclavitud, del poder, del distanciamiento. La única utilidad de la corbata consiste en llegar a casa y poder sacárnosla, dándonos la sensación de que estamos libres de algo qe no sabemos qué es. ¿Pero la sensación de alivio justifica la existencia de la corbata? No. Aun así, si yo pregunto a un loco y a una persona normal qué es eso, será considerado cuerdo aquel que responda: ‘una corbata’. No importa quien dice la verdad, importa quien tiene razón.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario